Miedo.

Miedo...terror...te paraliza. no hay chance de escapar, al menos que sepas que carajo es lo que estas haciendo mal...y si no? y si estoy haciendo las cosas bien y no me doy cuenta?  y si estoy actuando mal y no quiero darme cuenta?  cual es el error, admitirlo?
Navego en un mar de dudas sin fin, guiándome en una lucha por mis instintos y mis razones, cuyos instintos subyacen de un miedo que dejan a cargo la razón. Dicen que el corazón tiene razones que la propia razón no entiende. Mi razón perdió su raciocinio, y mi corazón se ha hecho imperceptible a los propios sentimientos que lo mueven y lo conmueven. Conclusión?  #COLAPSO#
El miedo funciona como el tétanos, te va paralizando, fibra por fibra, músculo por músculo...y el corazón es un músculo. Sí. Paraliza cada fibra del corazón, y poco a poco busca latir al ritmo del nulo optimismo, buscando reemplazar el miedo por la fé. Sí, fé, la capacidad de creer en un Dios confiando que todo va a estar bien.
Suena insano, loco, demente...pero funciona.  El creer que hay algo más allá motiva al hombre a un optimismo, creando esperanzas, esperando que todo salga bien. 
Hoy el miedo juega de visitante, y el optimismo de local; a transpirar la camiseta y a dejar todo en la cancha. Hay que ganar. Hay que vencerlo. No sé si destruirlo, no me conviene. A veces, el miedo es necesario. 
Hoy por hoy, desconozco si las decisiones que he tomado me llevan por un camino errante, o estoy en lo cierto... la diferencia? Que hoy por hoy, en mí, prevalece la duda, no el arrepentimiento. (y éso es un signo de obstinación, y síntoma de vulnerabilidad) 

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