Te espero-
No sé que hice.
Traté de buscar el momento indicado, el lugar adecuado, procuré esperar que se alinearan los astros y los chacras para que saliera desde lo mas adentro de mi ser lo que sentía en forma de palabras que pudieras entender. Ésa clase de meditación fue la llave a una puerta que no sabia hacia donde iba, pero si no pasaba jamas iba a conocer lo que me estaba esperando.
Recuerdo que ése dia encontre la paz muy adentro mío, un amor inmenso esperando por mí, hacia mí, me decia que saliera de ahí, que me moviera, que avanzara, que soltara las cadenas del miedo que el amor me esperaba con los brazos abiertos...será?
Lo dudé. Pero probé. Intenté. Total, ya no tenia mucho que perder. O sí? Cuestión, lo hice.
Usé esa llave. Llegue a mi morada y agarré ese celular como una criatura agarra su juguete preferido cuando vuelve de la escuela. Te busqué entre mis contactos, no me costó mucho, siempre estas a mano (Ése fué el error, tenerte tan a mano), y la llave en lugar de sacarme de ésa caja donde estaba metida me llevo a otra habitación, no muy distinta a la anterior, un poco mas iluminada pero menos ventilada, mas ventanas...y otra puerta.
Tomé todo el coraje del mundo, sentía que estaba rindiendo un final, poniendo a prueba no conocimientos sino mi amor hacia mí, y lo hice. Te dije “Te Quiero...y mucho”. Que horror.
Me sentí saltando al vacío, de vuelta. Mi ego me empujó, y mi amor me esperaba con una malla abajo amortiguando mi caída. Me contestaste “Te quiero también”...y el ‘pero’ no se hizo esperar mucho. Estimé tu respuesta como una ecuación matemática, la desgracia es que el resultado fue infinito, esperaba una ecuación mas redonda. Hubiera preferido que me devolvieras de donde había saltado, o me dejaras caer a lo mas profundo de mi ego...nunca imaginé verte sosteniendo la malla y amortiguando mi caída.
“No siento lo mismo que vos”...lógico, si así fuera hubieras dado el primer paso y no yo. Otra vez. La vez anterior directamente me dijiste que no me querías, y aunque costó lo asumpi y te reemplacé, o eso creí. Te seguí viendo, en los ojos de otros, en los brazos de otros, y en las inevitables redes sociales. Que mas da. No?
Y que amistad rara. Extraterrestre. Entendiéndonos solo nosotros. Nos queríamos de día, nos amábamos de noche. Nos buscamos los fines de semana, nos evitamos...nunca. Otro error. Poco nos evitamos, compartiendo tanto. Nos desnudábamos en plena esencia, sin tocar ni un pedazo de tela.
Es tan entretenido escucharte hablar de algo que te apasiona, las palabras te fluyen y no tengo idea de donde, para cada pregunta me tenes una respuesta. Para cada duda, un consejo. Amo escucharte hablar, verte dormir, y jugar. Amo verte haciendo lo que te apasiona, y te llena de tanta confianza. A veces sos un nene.
Todo era/es color de rosa, hasta que hablas de ella.Ahí me siento rival. Ahí me acuerdo del segundo lugar y me corro del podio. Me molesta ver que estoy compitiendo con alguien que me lleva tu amor de ventaja, y al mismo tiempo nace el egoísmo hacia mí. Que hago compitiendo con alguien que no conozco por un amor que dudo poder alcanzar algún día. Es como jugar a la quiniela, apostas lo que tenes por un número que no sabes si va a salir; y al otro día del sorteo o es un día mas o te convertís en millonario. Con vos juego todos los días a la quiniela, y todos los días siguientes son un día mas. Que jugadora compulsiva! El tema es que me estoy quedando sin plata, pero el ludópato siempre sabe de donde sacar.
Te sigo queriendo. Mucho. Y vos también, si no no me cuidarías tanto, considerando que me cuidas hasta de vos mismo. Es mas lo que me demostrás que lo que me decís. Cosas que hiciste por mí no las había hecho nadie antes, aún diciendo que me amaban. No lo hicieron jamás.
Persevero. Tiemblo. Pienso. Hablo. Desde lo mas profundo de mi alma. Lo que hago es de corazón. Nunca te voy a pedir nada a cambio, no me sale. Solo me sale cuidarte, atenderte, mirarte, acompañarte, y darte lo mejor de mí. Como lo hice siempre. Y lo voy a seguir haciendo. Quizás algún día te animes a quererme un poco mas, y dejes de girar en círculo y de buscar peras en un olmo (por vos te compro una verdulería, pensalo).
Te espero. Ya lo hice, y lo sigo haciendo. Si te animás, si te la jugás, si querés querer un poquito mas...te espero.
Traté de buscar el momento indicado, el lugar adecuado, procuré esperar que se alinearan los astros y los chacras para que saliera desde lo mas adentro de mi ser lo que sentía en forma de palabras que pudieras entender. Ésa clase de meditación fue la llave a una puerta que no sabia hacia donde iba, pero si no pasaba jamas iba a conocer lo que me estaba esperando.
Recuerdo que ése dia encontre la paz muy adentro mío, un amor inmenso esperando por mí, hacia mí, me decia que saliera de ahí, que me moviera, que avanzara, que soltara las cadenas del miedo que el amor me esperaba con los brazos abiertos...será?
Lo dudé. Pero probé. Intenté. Total, ya no tenia mucho que perder. O sí? Cuestión, lo hice.
Usé esa llave. Llegue a mi morada y agarré ese celular como una criatura agarra su juguete preferido cuando vuelve de la escuela. Te busqué entre mis contactos, no me costó mucho, siempre estas a mano (Ése fué el error, tenerte tan a mano), y la llave en lugar de sacarme de ésa caja donde estaba metida me llevo a otra habitación, no muy distinta a la anterior, un poco mas iluminada pero menos ventilada, mas ventanas...y otra puerta.
Tomé todo el coraje del mundo, sentía que estaba rindiendo un final, poniendo a prueba no conocimientos sino mi amor hacia mí, y lo hice. Te dije “Te Quiero...y mucho”. Que horror.
Me sentí saltando al vacío, de vuelta. Mi ego me empujó, y mi amor me esperaba con una malla abajo amortiguando mi caída. Me contestaste “Te quiero también”...y el ‘pero’ no se hizo esperar mucho. Estimé tu respuesta como una ecuación matemática, la desgracia es que el resultado fue infinito, esperaba una ecuación mas redonda. Hubiera preferido que me devolvieras de donde había saltado, o me dejaras caer a lo mas profundo de mi ego...nunca imaginé verte sosteniendo la malla y amortiguando mi caída.
“No siento lo mismo que vos”...lógico, si así fuera hubieras dado el primer paso y no yo. Otra vez. La vez anterior directamente me dijiste que no me querías, y aunque costó lo asumpi y te reemplacé, o eso creí. Te seguí viendo, en los ojos de otros, en los brazos de otros, y en las inevitables redes sociales. Que mas da. No?
Y que amistad rara. Extraterrestre. Entendiéndonos solo nosotros. Nos queríamos de día, nos amábamos de noche. Nos buscamos los fines de semana, nos evitamos...nunca. Otro error. Poco nos evitamos, compartiendo tanto. Nos desnudábamos en plena esencia, sin tocar ni un pedazo de tela.
Es tan entretenido escucharte hablar de algo que te apasiona, las palabras te fluyen y no tengo idea de donde, para cada pregunta me tenes una respuesta. Para cada duda, un consejo. Amo escucharte hablar, verte dormir, y jugar. Amo verte haciendo lo que te apasiona, y te llena de tanta confianza. A veces sos un nene.
Todo era/es color de rosa, hasta que hablas de ella.Ahí me siento rival. Ahí me acuerdo del segundo lugar y me corro del podio. Me molesta ver que estoy compitiendo con alguien que me lleva tu amor de ventaja, y al mismo tiempo nace el egoísmo hacia mí. Que hago compitiendo con alguien que no conozco por un amor que dudo poder alcanzar algún día. Es como jugar a la quiniela, apostas lo que tenes por un número que no sabes si va a salir; y al otro día del sorteo o es un día mas o te convertís en millonario. Con vos juego todos los días a la quiniela, y todos los días siguientes son un día mas. Que jugadora compulsiva! El tema es que me estoy quedando sin plata, pero el ludópato siempre sabe de donde sacar.
Te sigo queriendo. Mucho. Y vos también, si no no me cuidarías tanto, considerando que me cuidas hasta de vos mismo. Es mas lo que me demostrás que lo que me decís. Cosas que hiciste por mí no las había hecho nadie antes, aún diciendo que me amaban. No lo hicieron jamás.
Persevero. Tiemblo. Pienso. Hablo. Desde lo mas profundo de mi alma. Lo que hago es de corazón. Nunca te voy a pedir nada a cambio, no me sale. Solo me sale cuidarte, atenderte, mirarte, acompañarte, y darte lo mejor de mí. Como lo hice siempre. Y lo voy a seguir haciendo. Quizás algún día te animes a quererme un poco mas, y dejes de girar en círculo y de buscar peras en un olmo (por vos te compro una verdulería, pensalo).
Te espero. Ya lo hice, y lo sigo haciendo. Si te animás, si te la jugás, si querés querer un poquito mas...te espero.
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